En un pueblo situado en el norte de Francia, vivían dos niños. Eran los únicos en todo el pueblo y se sentían solos. Un día, jugando, el pequeño Jaime dio una patada a la pelota y se fue corriendo a casa su hermana. Laura fue a buscarla, sin entender por qué su hermano reaccionaba de una manera extraña. Descubrió un pasadizo, entró y recorrió unos cuantos caminos; al fondo de uno de ellos encontró 99 enanitos verdes y una enanita un poco mas pequeña que el resto, todos la miraron.
Contaron que sabían de su visita; papa enanito les había hablado de ella. Todos empezaron a contarle la historia de un diamante que hacía los sueños realidad y que ellos la iban a ayudar.
Laura y los enanitos emprendieron camino a la cueva de Linn; tras días de búsqueda hallaron la cueva; era gris y triste, pero no se detuvieron, necesitaban el diamante.....
Linn estaba dormido y torpemente había dejado el diamante fuera de la caja de seguridad, así que aprovecharon a cogerlo y salir corriendo sin mirar atrás. Laura tenía el corazón a 1.000 y los pobres enanitos a cuatro mil, al ser mas pequeños todo le suponía un gran esfuerzo.
Al llegar al bosque encantado y sentirse seguros Laura y los enanitos, se sentaron a pedir sus deseos. Los enanitos se conformaron con comida para todo el año y estar a salvo de Linn.
Laura pidió que su pueblo se llenara de niños.
Antes de irse, Laura y sus nuevos amigos pusieron el diamante en lugar seguro.
Regresó al pueblo y contó la historia a su familia pero no la creían y él la guiñó un ojo a los enanitos y sonrió mucho; ellos estarían cerca.
Laura vivía feliz rodeada de muchos niños.
Historia contada por PAULA GARCÍA
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