Frankenstein tenía unos amigos un tanto raros, un hombre lobo, un vampiro y un fantasma. Los cuatro amigos iban a una escuela en Transilvania, donde había zombis, hombres lobo y demás fantasmas. A Frankenstein le gustaba la fiesta de Halloween y ese año decidió decirle al director del colegio que le dejara dar una fiesta en el cole por todo lo alto.
Prepararon todo para la fiesta, telas de araña, calabazas con velas, el pasillo del susto, y un ponche riquísimo hecho con calabaza y alas de murciélago.
Llegó el día de Halloween y la gente estaba haciendo cola para entrar… Eran muchísimos y todos disfrazados. Unos venían disfrazados de panaderos, otros de enfermeras, de bomberos; había disfraces hasta de niños normales. La fiesta era un éxito hasta que llegó la momia y enfadada porque a ella no le gustaba Halloween , se dedicó a romperlo todo.
Frankenstein y sus amigos lograron tranquilizarla y hablaron con ella. Se dieron cuenta que lo que la momia quería era descansar y con tanto ruido no podía. Así que la regalaron unos cascos hechos con pelo de rata y se los pusieron.
La momia, al no oír nada, se marchó feliz a su casa y dejó a los demás disfrutar de la fiesta.
Y colorín colorado Halloween ya ha pasado………
J. GABRIEL NIETO


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